martes, 19 de octubre de 2010

Cuento

Yo estaba escondida en un rincón, sintiendo la oscuridad y el frío, aferrándome a unos harapos e implorando que no fuera él. Que no fuese su llave la que giraba en la cerradura, que no fuesen sus zapatos los que rechinaban contra el piso de madera. Rezaba cada cuenta del rosario para que no encontrara sus cigarros, que no encontrara su botella, pero claro que los encontraría, como hacía cada noche. Entró y lo vi a contraluz. Ese perfil lo conocía de memoria, hacía miles de días que me despertaba al lado de ese monstruo. Se me acercó y me dijo las mismas cosas de siempre, me agarró del brazo sin sutileza y así me arrojó sobre la cama. Comenzó a recorrer mi piel. Pero yo no lo deseaba, no deseaba sus torpes manos, arenosas y sucias. No deseaba su cara áspera, desalineada, la misma que años atrás me había fascinado. Es mas..la despreciaba con todo mi ser. Ese odio crecía y crecía en mis entrañas, revolviéndose con ese rechazo a su presencia, a su voz, a su cuerpo. El asco borró el deseo, y el amor fue invadido por el miedo. Parecía que se divertía, como aplastando una indefensa hormiga bajo su dedo índice. Ya era su pasatiempo favorito, el morbo y el poder. No le alcanzaron mis lágrimas, también quería mi sangre. Y no le alcanzaron mis súplicas, quería que implore, que me rebaje al nivel mas ínfimo que mi dignidad permitía, si es que me quedaba alguna. Pero después de noches y noches sin dormir lo decidí. No habría próxima, no me volvería a tocar. No sabía qué hacer o a dónde ir, pero no lo permitiría nunca más.

Al día siguiente, la misma rutina de esperar. Pero esta vez esperé detrás de la puerta. Mi estómago bailaba y mi sangre corría veloz, caliente. No me importó limpiar el piso, no me importó juntar la ropa sucia. Esto era todo, era el fin, era mi libertad. Nuevamente escuché el motor del auto detenerse. Ya la adrenalina se me había subido a la cabeza. Ya no quería que llegue..Necesitaba que llegue. Se acercó a la puerta mientras buscaba sus llaves. Esta vez, rogaba que las encuentre. Las giró en la cerradura y tomó el picaporte. Entró en la casa y ahí..Nunca mas.