miércoles, 29 de septiembre de 2010




A penas puedo con mi vida y pretenden que viva vidas ajenas. Que calle verdades y cierre los ojos. Que cierre los párpados. Que cierre mi mente. Que termine las cosas y siga callando.
Pero callan los otros. Y callan los muros y todo lo que no habla. Valgan o no valgan las redundancias, yo cierro mis ojos. Cierro mi cara y mi cuerpo y me hundo. Así como se hunden las piedras, los muros, los otros, las mentes, los párpados, y los que callan.

1 comentario:

  1. Me encantó! Sigamos escribiendo, porque al menos en este mundo que uno inventa cada vez que de nuestra cabeza nace algo no tenemos que callar. Y porque cada hundir en lo cotidiano de la vida es un resurgir en letras. Saludos!

    ResponderEliminar