miércoles, 29 de septiembre de 2010




A penas puedo con mi vida y pretenden que viva vidas ajenas. Que calle verdades y cierre los ojos. Que cierre los párpados. Que cierre mi mente. Que termine las cosas y siga callando.
Pero callan los otros. Y callan los muros y todo lo que no habla. Valgan o no valgan las redundancias, yo cierro mis ojos. Cierro mi cara y mi cuerpo y me hundo. Así como se hunden las piedras, los muros, los otros, las mentes, los párpados, y los que callan.

jueves, 23 de septiembre de 2010

¡Los ladrones andan en zancos!
Y a mi ya no me da miedo gritarlo, estoy feliz.
Tiramos los dados, saltamos casilleros, hicimos trampa, hicimos risas y lágrimas.
¿Y qué me importa quién pueda leer esto? Si ya busqué varias veces por el mismo lugar y cada vez que lo hice me vi sin nada en las manos. Tenía 101 pájaros volando. Tenía solo imagenes y recuerdos y frases dichas y nada nuevo. Pero eso ya pasó, ya pasaste.
¡Los niños corren en la plaza!
Y yo de las miradas, me dan miedo. Pero de esos miedos lindos, no de las angustias.
Nos escapamos por la puerta de atrás, corrimos, dormimos en la cama y en el suelo.
¿Y a mi que me importa si no lo va a leer? Si puedo demostrar con hechos todo lo que me pasa y cada vez que lo hago obtengo su respuesta. No se cuántos pajaros tengo ni me importa. Es mejor así, sentirlo y verlo y oírlo y descubrirlo. Hola.