viernes, 16 de abril de 2010

Me gustaría tener el Sol a mi favor. Que me diga cómo evitar lo inevitable. Como destrabar puertas y candados cerrados en mi pecho. Mis ojos se destiñen, ahora son grises como el humo que mira con desden y desazón. ¿Qué es peor? ¿Caminar cansado o sentarse a un lado? No me van a entender nunca, soy una maraña de ideas mezcladas con sentimientos confusos y cambiantes. La situación se da vuelta y ya no soy dependiente. No ahora. No en este momento.

Hasta las más aparentemente tranquilas calmas encierran maremotos internos.

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