domingo, 31 de mayo de 2009

M.E.

Todo cambia según el lugar de donde lo mires.
Ninguna convicción es completamente inalterable.
Sin descripción, ese sentimiento de creer pero no estar totalmente seguro.
Creer. "Creer" parece justificar todo.
Es poder dudar de algo, y sin embargo no asegurar nada.
Fuera de mis límites.
La impotencia de no poder controlar.
El malentendido- del interpretar incorrectamente.
Perdonar sabiendo que cada interpretación es subjetiva.
Volátilmente cambiar, para volver a la normalidad.



Y así, te dejo volar todas las veces que quieras, siempre y cuando vuelvas.
Y así espero, cruzando los dedos, contando los días.
Extrañando tu esencia.
A vos.
Vos y yo.

miércoles, 13 de mayo de 2009


Hearing your voice is like finding shadow in a summer day.
Please hold my hand and
don't let me fall
La lluvia canta, triste, y yo resisto una fría noche más. Es la sed de ver que sigue lo que me empuja cada día, pero a su vez pienso que debería aprovechar cada instante (Carpe Diem)
Busco en mí razones para explicarme. Razones que van mas allá de toda mi racionalidad y que dudo que existan.
Debería conformarme con saber que soy un simple ser humano como el resto, deseando ser especial, diferente, y allí es donde chocan mis pasiones internas.
Hablar de mí, de mi historia, es un nudo en la garganta. Son barreras que limitan mi felicidad, más aún cuando ese pasado resurge y florece en el presente. Tengo que acostumbrarme a la idea de que hay cosas que simplemente no puedo cambiar. Tendría que..

viernes, 8 de mayo de 2009


No preguntes.
Solo aprendé a amar el olor a café recién hecho.
Aprendé a abrigarte con la luz de la mañana.
A fijarte en los contrastes entre luces y sombras.
A apreciar cada detalle,
y a admirar esas pequeñas imperfecciones que hacen al ser. Mi ser.
Aprendé que el agua cuando hierve salta, y quema.
También entendé que todas las tormentas calman.
(incluso las internas)
Y sabé esperar ese momento clave, en el que me despejo y brillo.
Aprendé que vale la pena esperar, o tal vez ya lo sepas.
Dejame decirte que no quiero pasar en vano, dejame dejarte algo.
Una parte de mi, un a medida de mis pensamientos.
Aprendé a convivir con mi lado oscuro, y a callar cuando lloro.
A entender una mente complicada.
Aprendé a perdonar mis errores,
pero sólo cuando realmente lo merezca.
Enseñándome cuándo sobrepaso mis límites...
Y cuándo soy yo la que debo callar.
Y así, aprendé a amarme como al olor a café recién hecho y la tibia luz de la mañana.
Y no preguntes más nada.