jueves, 19 de marzo de 2009

Carta hacia ningun lado


En el cielo de tus ojos veía el cielo. Tu corazón era puro y todos lo sabían.
Tal vez ese era tu destino, dejarnos sin decir por qué, dejando mi alma deteriorada, como si te hubieses llevado una parte con vos. En la otra parte habitas, sabelo.
Hoy te recordé al pasar, no hay día que no lo haga. Y de vez en cuando no puedo evitar preguntarme por qué no dije todo lo que tendría que haber dicho en su momento. Ya es muy tarde, por más que me digan que lo sabías. La mente del humano es compleja, la mía más.
Fuiste todo lo que los demás no fueron, y por eso se que donde sea que estés, es el mejor lugar al que uno pueda llegar a aspirar.
En el diccionario de mis pensamientos apareces en varias paginas, y daría todo lo que tengo y lo que no tengo por tenerte una vez más conmigo, aunque sea un minuto para abrazarte y decirte todo esto en persona. Extraño tu voz, y trato de recordarla para que no se esfume de mi mente con los años. Vení a secar las lágrimas de los ojos, vení a apoyarme cuando todo se derrumba.
Vení silbando alegremente como cuando te escondías para que no te veamos. Pasá a buscarme con excusas inocentes como solías hacerlo. Lo sigo esperando inútilmente, pero me regocijo con saber que de noche puedo encontrarte en algún sueño.

1 comentario:

  1. Todo en la vida es temporal... Por eso lo importante es que aprovechemos cada momento como si fuera el último y no nos guardemos nada.
    Lo que hay "del otro lado" no lo se, pero si de algo estoy seguro es que el amor por un ser querido va mas allá del tiempo y el espacio, y que desde el momento en que superan lo terrenal se convierten en nuestros ángeles guardianes para seguir guiandonos hasta que nos reencontremos, por ultima vez y para siempre.
    Saludos, Ariel.

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