sábado, 14 de febrero de 2009



Lentamente iba cayendo, parecía que flotaba. De pronto algo se interponía en mi vuelo, y era el suelo, eramos uno. Era la sensación de el pasto y la tierra en mi cara, que llegaba a ser hasta placentera. El tiempo no pasaba. Te escuchaba cerca, después lejos. No quería escucharte, quería correr y dormir. No me importó que doliera, no me importó, las espigas fueron mi frazada. Y aunque en mi estomago no quedaba nada seguía retorciendome en mi estado, la boca amarga, pensando que no quería más eso. (quería mi borgoña)

2 comentarios:

  1. interesante texto, pero se desvirtuó un poco lo de los cardos que pinchan xD
    igual estuvo bueno!

    un beso manu. ayer no te vi u.u

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  2. lo corregi xq esa parte tampoco me gustaba jajajajaja

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